sábado, 29 de noviembre de 2014

Aquella bella fiebre en nuestras almas.


El miércoles 26-11-2014 fue la primera vez que pude gritar: “Dale Campeón.” ¿Podes Creer? Una vida de 29 años con un grito atorado que después de un penal se escapo de mí garganta. Mientras las lágrimas caían solas, llegue a pensar que mi vida cobraba sentido en ese momento. Que no importa que tan grande fuera el tiempo de espera, que había valido la pena. Por unos minutos comprendí al drogadicto que justifica su enfermedad por un momento de placer.

Un par de días más tarde pienso con los pies en el suelo. Mi vida en las tribunas sigue y lo que hoy es festejo, mañana puede ser solo un recuerdo.

Qué tal si retrocediera el tiempo a Octubre de 1973 y le dijera a los felices quemeros que campeonaban: -“Faltan 41 años para  volver a salir campeones.” Me van mirar raro. ¿Cómo puede ser que un equipo tan grande pase tanto tiempo sin ganar nada? ¡Si en solo 65 años ganamos 11 títulos!”
Ni hablar si les cuento de los descensos…
Me hago la misma pregunta, hoy: ¿Si tuviera que esperar 41 años más para gritar “Dale Campeón”? ¿Lo aceptaría?

Huracán en 65 años hizo tanto por el futbol, que hoy aparecen equipos de más de 100 años a querer disputarle el título de Sexto Grande. Aparecen porque en 41 años no ganamos nada.

Me lanzo a pensar: ¿Es Huracán el gigante dormido? Si, Dormido y arropado por dirigentes que nada hicieron cuando se caía. Sacudido por hinchas que defendieron el patrimonio quemero, mientras la CD la entregaba por debajo de la mesa. Son ellos quienes nos prohibieron la alegría por 41 largos años. Huracán un club dirigido por tipos que tienen miedo de despegar, preocupados por las formas y los tratos con la AFA, más que por patear el tablero y recuperar el lugar que le pertenece. 

Decía un loco:
…”El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes.”…

La frase cobraría sentido universal a no ser por el mítico club de Parque Patricios. Huracán nunca aprendió de sus fracasos. A nosotros, los golpes nos trajeron más golpes y miseria. ¿Cuántas veces nos dijimos: “Ahora sí, tocamos fondo”?
¿Sera posible que (a diferencia de escritos de Bielsa) el éxito sea formativo?


Si no aprendimos de los errores, por lo menos aprovechemos el dulce sabor que nos dio un nuevo título y salgamos a buscar más. Así como el animal siente una necesidad y se levanta a saciarla.
Es hermoso salir campeón, tenemos que volver festejar. Que la alegría no se termine y la fiesta se haga más seguida. No nos olvidemos de esta bella sensación. Lo que no aprendimos por las malas, lo tenemos que aprender por las buenas. 



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